Había un país en el que una extraña relación había surgido con el paso de los años. De un lado estaban las manzanas, con sus más fervientes admiradores, los manzaneros (también denominados “manzanos”). De otro, los oráculos (con perdón), con sus más destacados representantes, los oraculeros (con perdón, de nuevo).
En principio, ninguno de los dos colectivos tenía demasiada relación, cada uno evolucionaba, como buenamente podía, en aquellas habilidades para las que estaba mejor preparado.
Pero un día, sin que nadie lo esperara, surgió un nexo de unión (no seré yo quien lo catalogue como amor) entre los dos mundos. Uno de los principales manzanos del mundo, el señor “trabajos” hizo muy buenas migas con el señor “leyence”, máximo exponente de los oraculeros.
De esta unión surgieron una serie de artefactos, cachivaches e invenciones que, a lo largo de los años, permitieron que toda la comunidad de las manzanas congeniara con la de los oráculos, estableciéndose una interesante simbiosis, por la que los creativos manzanos desarrollaban nuevas técnicas y utilidades apoyándose en la sobriedad y estabilidad emocional de los oraculeros.
Y esta fue una bonita historia de colaboración que, con alguna pequeña fisura, se mantuvo a lo largo de los años, permitiendo a ambas comunidades crecer y mejorar, cada una manteniendo lo mejor de ella misma, pero aprovechando las virtudes de la otra cuando era necesario.
Pero, como no hay dicha que mil años dure, hete aquí que los manzanos, de forma repentina, decidieron hacer un cambio notable en sus más íntimas concepciones y creencias (aunque, en honor a la verdad, el cambio no fue tan repentino y, dada su amistad con los oraculeros, estos fueron apropiadamente informados sobre el alcance de los cambios).
Unos cambios que, si bien importantes, fueron realizados de una forma realmente inteligente, manteniendo sus relaciones con otras comunidades prácticamente intactas. Solo una pequeña modificación era imprescindible, por parte de la todopoderosa comunidad de los oraculeros para continuar con la bonita historia de amistad, que tan buenos resultados había producido en los últimos años.
Pero, no se sabe cuál fue la razón, los oraculeros decidieron no llevar a cabo esa diminuta modificación. Prácticamente dos años después de que fueran avisados e informados, aún no han movido ficha. Y es una lástima, ya que los manzanos, cansados de tanto esperar una amable respuesta por parte de sus queridos amigos, están comenzando a buscar alternativas que les proporcionen aquello que, hasta fechas recientes, era producido de forma absolutamente satisfactoria por los oraculeros.
Es curioso, porque, todo parece indicar que los manzanos podrán encontrar esa alternativa a los oraculeros (hay varias comunidades que pueden proporcionar la sobriedad y estabilidad requerida). Sin embargo, los oraculeros no lo tendrán tan sencillo a la hora de encontrar otra comunidad capaz de generar las impresionantes sinergias creativas propias de los manzanos.
Ya veremos que sucede en los próximos meses… os mantendré informado. Este eterno optimista confía en que ambas comunidades volverán a ir de la mano de nuevo en un futuro próximo.
Moraleja / recomendación: Si eres manzano, u oraculero, y tienes interés en que ambas comunidades continuen avanzando juntas, lo tienes sencillo. Simplemente deja tu opinión sobre lo que todos nos estamos perdiendo y qué podemos hacer para solucionarlo en:
https://forums.oracle.com/forums/thread.jspa?threadID=481059
Ciao, stronk7 🙂
